
Julián Álvarez fue el alma del Atlético en la final de Copa: golazo de zurda, asistencia decisiva y un penalti detenido que dejó la victoria fuera de su alcance. Pese al tropiezo, su liderazgo y momento de forma confirman que el club lo considera el eje del proyecto y sitúan la Champions como la gran oportunidad para evitar otro año en blanco.
Álvarez brilla pese a la derrota en la final de Copa
La final de Copa dejó a Julián Álvarez como figura emocional del Atlético: adelantado en el marcador a contrarreloj, el equipo encajó un gol a los 14 segundos y tuvo que remar. Álvarez respondió como líder: bajó a recibir, organizó ataques, firmó un gol de zurda por la escuadra y ofreció una asistencia para dejar a Johnny Cardoso mano a mano, cuyo disparo en la prórroga se estrelló en la cruceta.
El cruce definitivo: penalti parado
En la tanda, el destino fue cruel. Álvarez ejecutó uno de los penaltis y el portero mandó el balón a sus guantes. Esa parada, sumada al doble toque polémico en la eliminatoria previa contra el Real Madrid, ha marcado una temporada de altibajos donde lo individual no siempre bastó para los títulos.
Temporada: luces, sombras y grandes noches
Álvarez acumuló cifras relevantes: 29 goles en su primer curso rojiblanco y, en total con el club, 48 goles y 17 asistencias en 104 partidos —contrato vigente hasta 2030—. En Europa rindió con nueve goles y cuatro asistencias en Champions: gol en la fase de playoff al Brujas, tres al Tottenham en octavos y el tanto al Barcelona en cuartos. También marcó en semifinal y final de Copa, reafirmando su capacidad para aparecer en los momentos decisivos.
De River a Manchester City y retorno al foco
Su trayectoria —River Plate, salto al Manchester City con títulos continentales y mundiales— explica su experiencia en grandes citas. En el Atlético su rol ha pasado de complementario a central, especialmente tras la salida inminente de Griezmann: el club lo ve ya como buque insignia para las próximas temporadas.
Qué significa su actuación para el Atlético
La exhibición de Álvarez en la final expone dos realidades: la dependencia del equipo en sus grandes noches y la necesidad de continuidad colectiva. Con el ocaso de referentes como Koke, Oblak o Giménez, el peso del proyecto recae en la generación que lidera Julián, junto a Barrios, Pubill y Giuliano.
Construir alrededor de la Araña
La dirección deportiva, impulsada por inversión externa, busca reforzar la plantilla para convertirlo en el eje de un proyecto competitivo en Europa. Mantener a Álvarez y mejorar su entorno ofensivo son pasos lógicos si el objetivo es transformar actuaciones individuales en títulos colectivos.
Qué puede pasar ahora: la Champions como prueba de fuego
La derrota en la Copa duele, pero la fecha señala que el curso no termina. La Champions aparece como la opción más ambiciosa para redimir el curso y validar la apuesta por Álvarez. Si el Atlético logra armar una propuesta más sólida alrededor suyo, la condición de jugador de grandes noches de Julián podría traducirse en noches históricas para el club.
Conclusión
Julián Álvarez se marchó de la final con el uniforme empapado y las manos vacías, pero con la autoridad intacta. Su temporada ha tenido episodios excelentes y carencias de continuidad, pero su perfil competitivo y su contrato largo convierten al Atlético en su proyecto. Ahora corresponde a la entidad convertir esa dependencia en una estructura ganadora: sin eso, las grandes actuaciones seguirán quedando a medias.
Diario As



