
El desempeño reciente de Adrían, un joven talento del Getafe, podría influir en las apuestas deportivas, al aumentar las probabilidades de que el equipo se mantenga en la lucha por posiciones de Champions. Con su racha goleadora, los apostadores podrían considerar favorable una apuesta por el Getafe en futuros partidos.
Uche traspasado, Liso cedido. En la noche de despedida del nigeriano, la mayor estrella hasta ahora de este Getafe que no necesita estrellas para brillar, surgió imponente la figura de Adrían, un zaragozano de 20 años que el equipo de la capital aragonesa decidió prestar (quién sabe por qué) al Coliseum este verano.
Tres goles en dos partidos suma Liso para igualar a Mbappé y al villarrealense Buchanan como pichichis de Primera. Sus dos tantos en Nervión catapultan al Geta a los puestos de Champions, Papá Bordalás lo vuelve a hacer. El Sevilla, mientras tanto, queda de nuevo en puestos de descenso. Dos derrotas en dos partidos: la ruina interminable.
Uche con un pie y medio en Wolverhampton. Juanlu mirando a Nápoles. Y Carmona, que se resiste a irse a Nottingham aunque no deje de rogárselo el Sevilla. Los tres fueron titulares y todos anduvieron en el ajo. Uche dándole la noche a los defensas nervionenses, esta vez sin puntería; Juanlu con un centro de seda para el 1-1 y Carmona, en esa misma jugada, peleándose con Iglesias para que éste la metiera sin querer a la red, cuando el primer tiempo agonizaba.
El propio Uche pudo poner de nuevo al Geta en ventaja antes del descanso en una clarísima triple ocasión que incluyó dos paradones de Nyland. El portero noruego se redimió así momentáneamente de su despiste en el 0-1 (14′), cuando (es verdad) Akor Adams desvió ligeramente y a la red un disparo de Liso que no parecía difícil de detener.
Adrián, apúntenlo, se llama el chaval, y a poco de la reanudación madrugaba a toda la defensa sevillista para fusilar a Nyland y convertir el 1-2 (51′). El Día de la Marmota en un Nervión tan furioso con su directiva como impotente en el campo. Apenas Isaac Romero, con un balón al palo de Soria, rozó el empate en lo mucho (y poco) que quedaba hasta el final.
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